“El dolor de María”
Reflección
del Evangelio de San Lucas 2,22-39
Jesús es presentado en el Templo.
“….mientras a ti una espada te atravesará el alma”.
(Lucas 2,35)
María y José van al Templo para cumplir con el rito de la purificación. En realidad se trataba de la purificación de la madre
y la consagración a Dios del primogénito, de acuerdo con la Ley de Moisés. (Exodo13, 1; Lev 12,8).
Había entonces
en Jerusalén un hombre muy piadoso y cumplidor a los ojos de Dios llamado Simeón. Este hombre esperaba el día en que Dios
atendiera a Israel.
“El Espíritu Santo estaba con él, le había sido revelado por el Espíritu que no moriría antes de haber visto al Mesías
del Señor. El Espíritu Santo también lo llevó al Templo en aquel momento”. ( vs 25,27).
Dios siempre se hace visible a los que viven su fe en la humildad y fidelidad ¡Que bendición tan grande
para Simeón ver al tan esperado Mesías, al Señor!
“Había también una profetiza muy anciana, llamada Ana…. viuda de ochenta y cuatro años que no se apartaba del
Templo, sirviendo día y noche al Señor con ayunos y oraciones. Llegó en aquel momento y también comenzó a alabar a Dios, hablando
del niño, a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén”. (vs 36,38).
Tanto Simeón como
Ana representan la sociedad anciana de Israel, el Pacto de la Antigua Alianza que se cierra, dando comienzo a una Nueva Alianza
entre Dios y los hombre a través de su Hijo, Jesús.
Simeón tomó
al niño en sus brazos y bendijo a Dios con estas palabras.
“Ahora
Señor ya puedes dejar que tu siervo muera en paz, como lo has dicho. Porque mis ojos han visto a tu salvador, que has preparado
y ofreces a todos los pueblos, luz que se revelará a las naciones y gloria de tu pueblo Israel” (vs 29,32)
En los siguientes
versículos Simeón hace una profecía acerca del tiempo futuro.
Simeón
los bendijo y dijo a María su madre. “Mira este niño traerá a la gente de Israel caída y resurrección, mientras a ti
una espada te atravesará el alma. Por este medio sin embargo saldrán a la luz los pensamientos íntimos de los hombres”.
(vs 34-35)
¿Qué significa la espada que atravesará el alma de María?
Imaginemos
a María iendo al Templo, de lo más contenta, para presentar a su Hijo y cuan grande fue el impacto en su Corazón
de Madre, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón paradójicamente se alegra al ver al niño, llamándolo salvador,
luz y gloria de Israel y por otro lado le profetiza que traerá caída y resurrección. Será una señal de contradicción,
y a ella le dice "Y a tí una espada te atravesará el alma", (refiriéndose a los dolores que sufrirá al
ver morir a su Hijo en la Cruz).
Jesús tenía una misión
que cumplir y ella tenía un papel fundamental en esa misión tan necesaria para la salvación de la humanidad, perdida por la
desobediencia de Adan y Eva, llamado "el pecado original."
Considera también que María junto con José tuvieron que pasar muchos sustos tratando
de salvar a su Hijo, Dios y hombre a la vez. Enumeremos algunas circunstancias que definitivamente tuvieron que ser como
una espada directo a su sencillo, bueno y humilde corazón.
La huida a Egipto
(Mateo 2,13-15) Piensa el dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido
Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje.
Cuántos sufrimientos experimentó Ella en el exilio, la imagino siempre protegiendo
a Jesús para que nadie le hiciera daño.
El
Niño perdido en el Templo (Lucas 2, 41-50). Qué angustioso fue para María cuando se percató de que su Hijo de tan
solo doce años estaba perdido. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José
a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Fue en esa ocasión que Jesús
desconcierta a su familia. El Evangelio hace resaltar esta angustia de María y el desconcierto al no siempre entender lo que
hace su Hijo, que simplemente le responde “¿Y por qué me buscaban? ¿No
saben que yo debo estar donde mi Padre?
María
se encuentra con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis) Querido lector; medita, "si fuera tu
hijo", ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre,
tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo
dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron, ella no podía demostrar enteramente su dolor, necesitaba darle apoyo,
en silencio guardaba todo en su corazón de madre.
Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39) Contempla los dos sacrificios en el Calvario, uno, el cuerpo
de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente
clavado en la cruz. Ella permaneció allí, en medio de su dolor, al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un
ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a tu
hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre." María, después
escuchó el fuerte grito de Jesús antes de expirar. También vió como le abrieron su costado con una lanza y le salió sangre
y agua.
María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46).
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Miguel Angel creador de "La Piedad" en la Bas�lica de San Pedro.
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Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado
de la cruz y colocado en su regazo, todo destrozado por los latigazos, irreconocible, como profetizara Isaías (52,14) “Así como muchos quedaron espantados al verlo, pues estaba tan desfigurado que ya no parecía un ser
humano.”
Jesús es colocado en el
Sepulcro (Juan 19, 38-42) ¡Oh Madre, tan afligida! ¡Todo ha sido consumado! Se ha cumplido a cabalidad y con crece
la profecía de Simeón dada treinta y tres años antes; “mientras a ti misma, una espada te atravesará el alma.”
Como la semilla es sembrada en la tierra para que de frutos, así el cuerpo de Jesús es sepultado para que resucite en
cuerpo glorioso al tercer día. La salvación definitiva ha llegado.
María se consagró totalmente como "esclava del Señor" a la persona y a la obra de Su Hijo, sirviendo con obediencia el misterio
de la redención con El y por El, con la gracia de Dios Omnipotente. Ella cooperó con la salvación de los hombres con fe y
obediencia libre.
El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María. La muerte vino por Eva, la Vida por María.
Las Sagradas Escrituras y la Tradición responsable, destacan con claridad el cometido de María en la Historia de la salvación.
¡Alabado sea Dios, por la participación
de Jesús y María en el plan de salvación!
Miriam Gómez